jueves, 29 de octubre de 2026

LA INÉDITA Y OLVIDADA CUEVA PINTADA DE TELDE.

Francisco Javier Gil Rodríguez 


Hoy recupero un artículo que fue publicado en el diario insular La Provincia, en su edición dominical del 3 de abril de 1988. Aquel artículo, publicado por la Comisión de Historia y Etnografía de Canarias, informaba del descubrimiento de una cueva pintada en el municipio de Telde, en Gran Canaria.

Han pasado 39 años y la situación de dicho yacimiento arqueológico es la misma. O peor. Más entullida, más olvidada y más maltratada.

Este caso de abandono de varias "cuevas pintadas" en Gran Canaria no es único. Pongo por ejemplo una de las cuevas de Morros de Ávila / Morros Grandes, en Agüimes. La situación es exactamente la misma.

No entiendo el escaso interés que existe por parte de nuestras instituciones y políticos por el patrimonio cultural y social. Un patrimonio que es nuestra memoria, nuestra identidad y nuestra historia. Dejarlo caer en el olvido es perder una parte de nosotros mismos.

Conclusión, el Guanartemato de Telde ha perdido la carrera por la conservación de nuestra historia frente al Guanartemato de Gáldar. Por lo que se ve, la historia se repite continuamente... 

"Aunque nadie puede ignorar la tremenda importancia de nuestra «Cueva Pintada»/<<La Audiencia>> de Gáldar hay igualmente que reconocer que, cuando se menciona este término –cueva pintada– parece que todo se reduce al referido monumento histórico artístico. Pero si nos atenemos a las crónicas de la conquista y la Arqueología de campo, la realidad es otra.

En contra de lo creído comúnmente la costumbre de decorar las cuevas artificiales no fue una raridad en la isla. La decoración cromática parece haber sido más extensa e intensa de lo reconocido por la ciencia oficial.

«Otras muchas casas tenían pintadas y cuevas con colores i era también porque ajumaban con (roto) que era de las rajas de tea que encendían a prima noche en las puertas de la casa». Sedeño (1).

Tipos de Cuevas Pintadas

En las cuevas artificiales de habitación grancanarias se puede observar con cierta frecuencia restos de barro, cenizas, almagre y ahumado cubriendo techo y paredes.

Desde nuestro punto de vista es necesario diferenciar y ampliar el concepto de «Cueva Pintada» y establecer tres tipos básicos: «Cuevas Enfoscadas», «Cuevas Pintadas» propiamente dichas, y, a veces, «Cuevas Enfoscadas y Pintadas».

En las cuevas «enfoscadas» se utilizaron el barro, el almagre o las cenizas de combustión total para igualar la superficie de paredes y techo. A veces se decora el enfoscado con conchas de lapas – patella – como se puede (¿o se podía?) contemplar en algunas cuevas de Guayadeque y Agaete, e, incluso, emocionadamente, las huellas dactilares de sus autores. (En El Museo Canario han sido depositadas algunas de estas huellas, pero no han sido expuestas públicamente a pesar de su extraordinario interés científico y social).



En las «cuevas pintadas» propiamente dichas se utilizan materiales similares a los empleados en las «enfoscadas», pero los motivos se aprecian clara y directamente sobre los paneles rocosos.

Evidentemente, las cuevas «enfoscadas y pintadas» combinan las características de las dos anteriores, implicando un notable grado de elaboración y sofisticación. El mejor ejemplo es la «Cueva del Péndulo», en Tejeda. (5).

Materiales y motivos

Los colores y, a veces, los motivos y los materiales empleados, están relacionados con la cerámica aborigen. Básicamente los primeros son: rojo –almagre–, blanco –al parecer cenizas de combustión total– y negro –ahumados en su mayoría–.

No es raro observar restos de varias capas superpuestas indicando sucesivos enfoscados y/o pintados, a veces de distinto color y material. Esta especie de estratigrafía puede significar –o no– diferentes momentos de utilización de las cuevas.

Las decoraciones suelen aparecer combinadas y son, a veces, sólo decoraciones parciales de las cuevas. Según Abreu-Galindo y Torriani la ornamentación de las cuevas aborígenes era realizada por las mujeres (2) (3). Esta información parece completarse con el dato etnográfico que, en nuestros campos, aún hoy, son también las mujeres las que repintan anualmente sus cuevas. Algo que es coincidente con lo realizado por las mujeres de algunas tribus bereberes (4).

La Cueva Pintada de Telde (yacimiento rupestre nº 70)

La Cueva Pintada del municipio de Telde, que describimos a continuación, está inédita y no aparece, siquiera, en el catálogo del Patrimonio Arqueológico de Telde salido a la luz pública hace unas semanas.

Tiene planta cruciforme, casi regular, y está (dato importante) prácticamente «entullida» o sepultada. Sólo es posible contemplar unos 50 centímetros desde el techo hasta el relleno sedimentario. Además la boca de entrada se ha desplomado haciendo difícil el acceso.

Hay que señalar que está cercana a un poblado de casas aborígenes y, asimismo, que la cueva está afectada por una cierta haloclastia, lo que ha hecho que el deterioro de las pintadas sea importante y, en consecuencia, difícilmente fotografiables.

Las tres estancias de esta cueva cruciforme, así como su techo, muestran signos de ornamentación. Es complicado reconocer una disposición clara, salvo en la estancia central.

En la mayor parte del conjunto se aprecia un fondo negro ahumado que, al parecer, sirvió de capa inicial en paredes y techo –y aquí coincide con parámetros conocidos en ciertos yacimientos rupestres que tienen el negro como base («Cuevas del Rey»)–. Sobre esta capa uniforme negra se observa en la sala central una segunda capa rojiza formada por almagre y recubriendo a la primera en paredes y techo. En los tres paneles del habitáculo central – véase dibujo adjunto– se destacan siete franjas verticales de punteado blanco compuesto, hipotéticamente, por cenizas de combustión total. En el techo aparecen también algunos restos de punteado blanco sin definición clara.


Por desgracia, en el resto de las cuevas es imposible reconocer una distribución nítida de la decoración.

De cualquier manera las superficies que conservan la ornamentación son amplias y, como quedó dicho, la mayor parte de la cavidad está sepultada, lo que hace que su interés sea evidente.

En esta olvidada «Cueva Pintada de Telde» se aprecian claramente las características principales de las cuevas pintadas grancanarias y, en especial, las de la «Cueva de las Estrellas» (Artenara) y «La Montaña» (San Bartolomé de Tirajana) (9).

Al lector no iniciado en el tema advertimos que en la actualidad se han catalogado 20 cuevas pintadas propiamente dichas y en el descubrimiento de doce de ellas nuestro colectivo ha tenido una participación muy directa. Esto quiere decir, entre otras cosas, que la mayoría de los hallazgos se han verificado hace pocos años a pesar de las destrucciones masivas de yacimientos. Lógicamente hay que suponer que, años atrás, el número de cuevas pintadas aborígenes debió ser mucho mayor.

¿Yacimientos rupestres funerarios?

El 4 de diciembre de 1883 Ripoche escribía en «El Liberal»:

«La Cueva Pintada fue descubierta hará poco más o menos veinte años con ocasión de tratar el dueño de la propiedad en que se halla situado de abrir una acequia, encontrando en su interior algunos cadáveres, vasijas y otros objetos».

Años más tarde Batllori y Lorenzo publica un artículo en la «Revista del Museo Canario» del 20 de febrero de 1901:

«El cementerio de Agumastel, hermosa gruta llena de momias colocadas cuidadosamente, respetuosamente, a lo largo de las paredes cubiertas de pinturas, fue hace años descubierto por los obreros que construyeron la carretera que atraviesa aquellos lugares. La piqueta y el azadón hábilmente manejados hicieron polvo los despojos de aquel pueblo que desapareció por haber querido ser libre y que ni muerto tiene derecho a reposar en paz en un rinconcito de la tierra que le perteneció.»

Esta especie de epílogo viene a cuento porque en las proximidades más inmediatas a la «Cueva Pintada» de Telde también hemos observado, sin tocarlos, huesos humanos.

Podría pensarse que es evidente el carácter sepulcral de las «Cuevas Pintadas», pero en Arqueología las cuestiones no son tan simples, puesto que tanto en la «Cueva Pintada» de Gáldar, como en «Agumastel» – Las Crucitas – o la «Cueva Pintada» de Telde, los restos humanos han aparecido asociados a materiales habitacionales. Algo realmente confuso y misterioso."

Comisión de Historia y Etnografía de Canarias

(Han elaborado este trabajo: Encarna Artiles Ojeda, Susana Auyanet, Antonio Cabrera Cruz, Juan Cabrera Cruz, Miguel A. García Artiles, Ramón García Artiles, Francisco Javier Gil Rodríguez, Antonia Martel Martel, Manuel Ortega Linares, Francisco Peinado Rodríguez y María José Vilas).


Bibliografía y hemeroteca

(1) «Canarias: Crónicas de la conquista».
(2) «Descripción e Historia del Reino de las Islas Canarias antes Afortunadas y el parecer de sus fortificaciones». Leonardo Torriani.
(3) «Historia de las Islas Canarias». Fray Juan de Abreu Galindo.
(4) «Peintures murales pratiques magiques chez les Quadhias». M. Devulder.
(5) «Nuevos pictogramas y grabados parietales del Arte rupestre Canario: Cueva del Péndulo». Sebastián Jiménez Sánchez.
(6) «La Cueva Pintada de Gáldar». Antonio Beltrán Martínez-José Miguel Alzola González.
(7) «Los aborígenes canarios». Rafael González Antón-Antonio Tejera Gaspar.
(8) «Las culturas prehistóricas de Gran Canaria». Celso Martín de Guzmán.
(9) «Inventario de yacimientos rupestres de Gran Canaria». Comisión de Historia y Etnografía de Canarias.
(10) «La termodinámica en los recintos arqueológicos cerrados». (LA PROVINCIA, 11/8/85). Comisión de Historia y Etnografía de Canarias.


viernes, 9 de octubre de 2026

MORRO CONEJO: EL CANARIO EN CUCLILLAS QUE DESAPARECIÓ EN LOS PINARES DE INAGUA/LINAGUA.

Francisco Javier Gil Rodríguez


           Hay noticias que no salen en los periódicos. Viajan en la voz de los que trabajan la tierra, de los que plantan pinos donde antes solo hubo risco y silencio. Esta es una de ellas.   

      A finales de los años 70, cuando aún no existía el "Gobierno de Canarias" y todo se gestionaba desde Madrid (España), la Comisión de Arqueología de El Museo Canario — lo que luego sería la Comisión de Historia y Etnografía de Canarias — recorríamos el interior de Gran Canaria haciendo encuestas histórico-etnográficas.

         Uno de esos recorridos nos llevó a los pagos de El Juncal, Ronda y el Cortijo de Cuevas de Pajonales, en el municipio de Tejeda. Allí, hablando con la gente, apareció esta historia.


           En El Juncal de Tejeda trabajadores que habían servido en las campañas de repoblación de pinos del ICONA en los pinares de Pajonales, Ojeda y Linagua, contaron esto:

          “Trabajando en la plantación de pino canario, en un lugar conocido como Morro Conejo, encontraron en una cueva natural un cuerpo intacto de un “canario”. Lo que más les llamó la atención fue su posición: estaba en cuclillas. Se lo comunicaron al ingeniero jefe de ICONA, que era la máxima autoridad en aquellos montes. La orden era clara: todo resto arqueológico que apareciera en esos pinares había que comunicárselo a él. El ingeniero, según nos relatan, se llevó el esqueleto y se perdió la pista. Arrastró con él.”


           Y lo más interesante: esta misma noticia la recopilamos también en otro punto totalmente distinto de la isla: en Guayadeque. Dos voces distintas, dos barrancos distintos, la misma historia. Cuando la tradición oral coincide, hay que escucharla.

            No es un lugar fácil. Morro Conejo es una zona perdida — como se dice aquí, en el quinto pino — entre la zona de Lina y Lomo de Juan Mateo, a 995 metros sobre el nivel del mar.

        Hoy forma parte del corazón de la Reserva Natural Integral de Inagua, uno de los pinares más vírgenes y mejor conservados de Gran Canaria, entre Tejeda, La Aldea y Mogán. Un laberinto de barrancos, morros, solapones, degolladas, fuentes , cuevas naturales y artificiales, restos arqueológicos y etnográficos,  donde aún queda muchísimo por prospectar.

          Mí nota apunta algo fundamental y que conviene no olvidar:

         “Todo resto arqueológico que apareciera en esos pinares tenían que comunicárselo a él (al ingeniero de Icona)"

         En los años 60 y 70, el ICONA llevó a cabo repoblaciones masivas con pino canario. Se abrieron pistas,  se sorribó  el suelo, cortaron pinos padres canarios centenarios, sucesos que fueron denunciados en la prensa local de Gran Canaria. La gestión patrimonial no existía como la entendemos hoy. Muchas veces, el ingeniero forestal era el juez y parte.


             El testimonio oral recogido por mí es la prueba de un modelo de gestión que hoy nos horroriza, pero que hay que contar para entender por qué faltan tantas piezas.


      Como colofón a esta historia comentarles como nota final:  

          Morro Conejo sigue allí, silencioso, dentro de la Reserva Integral, donde casi nadie entra. Quizás la cueva siga existiendo. Quizás aún queden restos del fardo o del ajuar que aquel trabajador vio hace más de 50 años. La arqueología canaria también se hace así: escuchando a los que plantaron los pinos que hoy protegemos. Si alguien que trabajó en Ojeda, Pajonales o Linagua en aquellos años recuerda esta historia o conoce algo más, que hable. La memoria oral se va con nuestros mayores.


 

viernes, 25 de septiembre de 2026

PLÁCIDO FLEITAS HERNÁNDEZ: EL ESCULTOR QUE ESCULPIÓ EL ALMA Y LA PIEDRA DE CANARIAS.

Francisco Javier Gil Rodríguez            


            El panorama artístico del siglo XX en Canarias no se puede entender sin la figura de Plácido Fleitas Hernández (Telde, 1915 - Las Palmas de Gran Canaria, 1972). Considerado uno de los escultores más influyentes de su generación, Fleitas consiguió algo al alcance de muy pocos: iniciar su carrera capturando la identidad más pura y terrenal de su pueblo a través del indigenismo, para luego evolucionar hacia una abstracción orgánica de vanguardia, sin perder jamás el cordón umbilical con su tierra y sus materiales nativos. Creador que transformó la piedra, la madera y el bronce en poesía viva.


            Plácido Fleitas nació en Telde (Gran Canaria, Canarias) en 1915. Su inclinación natural hacia el modelado y la talla encontró su catalizador definitivo en la Escuela Luján Pérez, una institución que en las primeras décadas del siglo XX revolucionó el arte en el archipiélago. Bajo la guía de figuras como Domingo Doramas y rodeado de personajes de la talla de Felo Monzón o Santiago Santana, Fleitas se empapó de una filosofía artística muy clara: romper con el academicismo rancio e importado del continente europeo para buscar una estética propia, nacida de la realidad canaria, la luz atlántica, la herencia africana y la fisonomía de su gente.


                 Durante los años 30 y 40, del siglo pasado, Fleitas se consolidó como uno de los máximos exponentes del indigenismo canario. A diferencia de los artistas románticos que pintaban o esculpían una Canarias idílica, costumbrista y folclórica, el movimiento indigenista buscaba la verdad desnuda del paisaje humano y la geografía de las islas.


                  Protagonismo de la mujer: Sus famosas cabezas de muchachas o mujeres del sur no buscaban la belleza canónica occidental. Fleitas esculpía rostros de facciones rotundas, pómulos marcados y miradas profundas que reflejaban la fortaleza física, la dignidad y el estoicismo ante las dificultades de las mujeres canarias.


                 Sus ideas sobre la realidad canaria las plasmaba de la siguiente forma:

            La dureza del trabajo: Obras icónicas como Pescadora ponían el foco en el esfuerzo diario, las manos curtidas y la estrecha relación del isleño con sus oficios tradicionales y el mar ancestral.

       Firmeza geométrica: Sus figuras eran compactas, macizas y rotundas, como si emergieran directamente de la misma roca volcánica que pisaban. 

      Conversación con el material: Fleitas empezó a experimentar con los materiales autóctonos del archipiélago. La rugosidad de la piedra volcánica, la densidad de la madera de tea del pino canario o las sinuosidades del bronce se convertían en los verdaderos protagonistas de la obra. Su intervención consistía en 'liberar' la forma que ya habitaba latente dentro de la materia.


              Plácido Fleitas no fue solo un artesano virtuoso de la piedra; fue un pensador visual de primer orden. Su genialidad radicó en saber mirar hacia dentro (hacia el campesino, la tierra, el mar y la identidad de sus islas) para luego mirar hacia fuera (hacia la vanguardia internacional y la abstracción mundial). Sus esculturas siguen transmitiendo la misma fuerza telúrica de nuestras montañas: nos recuerdan de dónde venimos, de qué estamos hechos y hasta dónde puede llegar la forma cuando se esculpe con el alma y las entrañas de un territorio.



jueves, 13 de agosto de 2026

ASAS INCISAS/RAYADAS EN LOS GANÍGOS DE LOS "CANARIOS"

Francisco Javier Gil Rodríguez



                    En el último artículo publicado en el blog "HISTORIA DE UN GÁNIGO" dije que "La Comisión de Arqueología del Museo Canario tenía el trabajo de sus miembros estructurado por función. Yo, el que escribe este breve relato, era el encargado de recibir y clasificar todo material arqueológico que entrara en el Museo". Así pues, durante años fui haciendo pequeñas anotaciones relevantes, o que para mí  criterio eran interesantes sobre el material arqueológico , y ahí llegamos hasta las asas rayadas.
                
              De las observaciones obtenidas del registro de materiales arqueológicos; se hizo un pequeño estudio en el año 1982, reflejado en un artículo acompañado de dibujos y fotos. Dicho estudio quedó sin publicar por diferentes causas. Han pasado muchos años y he decidido publicarlo, aportando nuevos datos. Quizás esta investigación ha quedado desfasada, si existe más información al respecto bienvenida sea.

                    Todo el material que se nombra está depositado en la Comisión de Arqueología del Museo Canario, con un número de referencia y apuntado en un libro de registro de materiales arqueológicos. Que debería  estar en el Museo Canario, para el que trabajábamos de manera altruista. 

                La naturaleza de los yacimientos arqueológicos donde se descubrieron las asas es variada, aparecen tanto en poblados de casas, cuevas artificiales o naturales a lo largo y ancho de la isla de Gran Canaria.

                  Las grafías aparecen en las asas y nunca en otras zonas del cuerpo de la vasija. Hay que decir que los signos aparecen en todo tipo de cerámica, incluso en la utilizada para la cocción de alimentos, da igual la tipología y forma del gánigo.




Cuevas de Los Canarios, Montañeta de Moya/Los Dragos




Tunel de Los Portillos, Tirajana



Lomo Gonzalo, Tejeda






El Pajar, Arguineguin, Tirajana











Procedencia desconocida





                
                      Añadir que el signo de la tétrada se refleja en otros soportes, como en signos aislados en paredes rocosas,  integrados en inscripciones líbico amazir o el caso de una piedra pequeña encontrada en las Cuevas de Los Canarios, en La Isleta,  conservada en los fondos del Museo Canario, de la que he hecho una recreación aproximada gracias a la IA. También aparecen en estaciones de grabados geométricos. 

            Dejar claro que las imágenes de las estaciones rupestres dibujadas en blanco son recreaciones de la IA. Bajo ningún concepto se debe remarcar un grabado con color superpuesto encima para visualizarlo "mejor".


Cuevas de Los Canarios, La Isleta, LPGC




Fataga, Tirajana




La Cruz Del Palo/Corral Canario, Tirajana




Agüimes





Agüimes




Tirajana

















lunes, 6 de julio de 2026

HISTORIA DE UN GÁNIGO

 Francisco Javier Gil Rodriguez


          A finales de los años 70 del siglo pasado en una salida de investigación por el interior de la isla de Gran Canaria (Canarias), Jesús Cantero Sarmiento y Encarna Artíles Ojeda, miembros de la Comisión de Arqueología del Museo Canario (más tarde pasa a llamarse Comisión de Historia y Etnografía de Canarias) estaban mirando un grupito de casas tradicionales y en el patio de una de ellas vieron un gran gánigo de los canarios, por supuesto la alegría fue inmensa. Lo más extraordinario era que estaba intacto. Pudieron hablar en persona con los dueños de la casa y el gánigo. Estos le contaron la historia del gánigo;  que servía todavía en ese tiempo para guardar carne de cochino, también que esta pieza de barro estaba en la familia desde varias generaciones atrás. El lugar era en el Municipio  sureño de Mogán, más concretamente en el Caserío de Barranquillo Andrés, situado en el Barranco de Arguineguin (Ganeguin...según la tradición oral de la zona).



         En un primer acercamiento los dos miembros de la CAMC intentaron que la familia donara la vasija al Museo Canario, pero la respuesta de los dueños fue negativa. En una segunda visita los propietarios accedieron a la propuesta bajo dos condiciones; la primera, visita gratuita al Museo Canario y la segunda, poner un cartelito al pie del gánigo con los nombres de los donantes. La junta de gobierno del Museo Canario aceptó tales condiciones. Así pues, el gánigo voló escoltado por los miembros del la CAMC a la sede del Museo Canario.




        La Comisión de Arqueología del Museo Canario tenía el trabajo de sus miembros estructurado por función. Yo, el que escribe este breve relato, era el encargado de recibir y clasificar todo material arqueológico que entrara en el Museo. Me acuerdo cuando Jesús Cantero Sarmiento entró a la sede de la Comisión, en sus brazos portaba un objeto pesado, grande, tapado totalmente con una manta, lo puso encima de una mesa y destapó lo que traía en sus brazos; la cara de felicidad del resto de los miembros de la Comisión fue única. Me tocaba limpiarla y darle entrada en un libro de registro de materiales arqueológicos, donde se anotaba un número de referencia, el nombre del yacimiento...y más detalles. La pieza se registró con la siguiente signatura 1-BA-1 y en el borde interior de la boca plasmé la signatura con pigmento blanco a plumilla. Más tarde pasó a exposición, con las dos condiciones de los donantes.




      Pasado el tiempo los antiguos dueños hicieron una visita al Museo Canario, y se encontraron conque las dos condiciones acordadas no se habían cumplido; la Comisión se comunicó con la Junta de Gobierno del Museo Canario y la respuesta fue que la Junta había decidido por mayoría anular dichas condiciones. Increíble pero cierto. Quedamos mal nosotros y el Museo Canario como "institución". La pena es que yo no tenga el nombre de la familia en cuestión para poder nombrarlos en este pequeño artículo...aunque para mi está plasmado en una etiqueta imaginaria al pie del GÁNIGO DE BARRANQUILLO ANDRÉS.