Francisco Javier Gil Rodríguez
Vista de parte de La Aldea, Gran Canaria, desde los Andenes de Tasarte ⵜⴰⵙⴰⵔⵜⴻ . Año 1985. Foto Francisco Javier Gil Rodríguez.
Hace ya 45 años la Comisión de Arqueología del Museo Canario ( posteriormente Comisión de Historia de Canarias", en el año 1979 más concretamente; publicamos un amplio articulo denominado "Un adoratorio Aborigen en La Aldea ( Gran Canaria ). Como es obvio en ese tiempo no existían "las redes sociales" y solamente se podía acudir a los medios escritos de la prensa diaria o a revistas de ámbito cultural. El tiempo ha pasado y por lo tanto hay opiniones en el artículo que no son exactas y otras si. A continuación reproduzco totalmente el contenido. Espero que les guste. Solamente he añadido anotaciones en escritura Tifinagh de los topónimos canarios de origen Amazigh y algunas fotos no publicadas en ese momento por ser posteriores a la fecha del trabajo.
"Es indudable que lo que hoy es el municipio de San Nicolás de Tolentino era una de las zonas más pobladas de Gran Canaria antes de la conquista de la isla. Los motivos son lógicos: el barranco de mayor de mayor cuenca de Gran Canaria - entonces de aguas continuas - atraviesa la comarca y, entonces igual que hoy, el agua era el más preciado don de la naturaleza.
Gregorio Chil y Naranjo, de venerada memoria, afirma que el nombre indígina de La Aldea era Beguerode ⴱⴻⴳⵓⴻⴷⴻ, topónimo que aún existe aunque a muchos kilómetros barranco arriba. Otros nombres posibles serían Furiel ⴼⵓⵔⵉⴻⵍ ( ¿El Furel ⴼⵓⵔⴻⵍ actual ? ) de Andres Bernáldez y el sonoro de Tocodoman ⵜⵓⴽⵓⴷⵓⵎⴰⵏ .
Conocida de siempre su riqueza arqueológica, la zona fue visitada por Victor Grau Bassas, Sebastián Jiménez Sánchez y otros muchos investigadores, que verificaron estudios y prospecciones repetidamente. En la actualidad realiza excavaciones María de la Cruz Jiménez.
Dedicatoria de Sebastián Jiménez Sánchez a Don Miguel Montesdeoca Jorge, poblador de Artejebes ⴰⵔⵜⴻⵊⴻⴱⴻⵙ en octubre de 1947. Foto Año 1993. Fotografía Francisco Javier Gil Rodríguez.
Sobre la presencia y la desaparición de los restos arqueológicos en la zona de La Aldea hay un dato estremecedor: Grau Bassas contabiliza un millar de construcciones aborígenes en lo que hoy se conoce por los Caserones; mucho más tarde, cuando visita este lugar Jiménez Sánchez hay ya solamente unas trescientas, mientras que en el momento presente los referidos Caserones ( o Casas Canarias ) se pueden contar con los dedos de la mano. A la vista de este triste record está claro que si se quieren salvar los yacimientos arqueológicos canarios que todavía existen hay que actuar inmediatamente o desaparecerán para siempre.





" Ya en el Barranco de la Aldea, junto a la desembocadura, el aspecto varia. Allí se reconoce la existencia de un Pueblo muy numeroso : allí aparecen las construcciones que he venido llamando Goros, de mayor tamaño ( 10 y 12 metros ) y en número que yo estimo de 800 á 1000 si bien estos goros más toscamente construidos que los estudiados hasta aquí. Ocupa una considerable extensión que yo calculo en dos kilómetros cuadrados á la margen derecha del barranco desde la orilla hasta el pie de las Montañas del Carrizo.
Entre estos goros aparece uno más notable que llaman los naturales la Iglesia, y consiste en dos goros reunidos y presentando á sus entradas una cerca con la entrada mirando al mar.
Esta cerca abraza una superficie de terreno de 24 metros de ancho por 16 de largo conforme al croquis adjunto. La construcción de nada se distingue de las demás.
Mezclados con los goros se encuentran algunos Dolmenes, cuyo croquis también acompaño, estos dolmenes están en número muy limitado y son exactamente construidos como los de Mogán, solo que aquí los materiales son grandes cantos rodados por cuyo motivo son más imperfectos, aunque no faltan las tres piedra rojas coronándolas.
Al margen izquierda del barranco y á la altura de las construcciones antedichas y muy arrimadas al risco se encuentran multitud de sepulturas construidas con cierto esmero pero iguales a las de Mogán, según se puede ver en el croquis. Los materiales empleados son las lajas, hay bastantes visibles, pero un gran número deben estar cubiertas por los desprendimientos de la colina superior. Año 1889" Autor: Grau - Bassas y Mas, Víctor: Viajes de exploración a diversos sitios y localidades de la Gran Canaria. El Museo Canario. Año 1980.
Excavaciones arqueológicas en Gran Canaria, del plan Nacional de 1942, 1943, y 1944 Sebastián Jiménez Sánchez. Madrid, Plan nacional de 1943, Poblados aborígenes de Los Caserones, La Caletilla y Bocabarranco de La Aldea. Localidad de la Marciega Baja. Madrid, Año 1946.
Por cierto, hace varios años fuimos a La Aldea - en unión de Don José Naranjo Suárez y de Don Lothar Siemens Hernandez - para identificar unas construcciones de piedra seca que habían aflorado durante la construcción de un parador del Cabildo en la playa. Después de estudiar entre todos el material mueble aparecido, manifestamos entonces que dichas construcciones eran aborígenes. Sin embargo, algunos diarios locales se empeñaron en afirmar que aquellos muros eran trincheras de la guerra civil española, pero, como quiera que en 1936 no estábamos en el neolítico, seguimos manteniendo el carácter aborigen del yacimiento, hoy además sospechosamente sepultado en basura.





Vista general de la zona de Los Caserones / Pueblo Canario, véase el destrozo generalizado y destrucción del yacimiento arqueológico debido a la extracción de arenas, aprovechamiento de las piedras de las " casas canarias" para hacer gravilla y la construcción del Parador Nacional promovido por el Cabildo de la época, curiosamente este parador se ha convertido en el Centro de Interpretación de Los Caserones ( sin comentarios .....), sin contar el machaqueo del material arqueológico por los tractores y en la utilización de las piedras de los Caserones en los cimientos de las "viviendas modernas".. Diciembre de 1985. Fotografías: Francisco Javier Gil Rodríguez.
Está claro por nuestra parte que había y hay importantes intereses económicos - extracciones de arena para la construcción - que chocaban y chocan con los intereses culturales aldeanos en particular y canarios en general. A partir de aquel primer viaje a La Aldea continuamos las visitas realizando amplias prospecciones del Municipio, a consecuencia de lo cual descubrimos una serie de yacimientos, entre ellos el que hoy nos ocupa.
Con respecto al título un tanto ambiguo de este trabajo hemos de hacer las dos siguientes consideraciones.
a) Hasta la fecha se había aceptado el término aborigen gran canario almogaren ⴰⵍⵎⵓⴳⴰⵔⴻⵏ y sus variantes mogarenes ⵎⵓⴳⴰⵔⴻⵏⴻⵙ y posiblemente mugaretes ⵎⵓⴳⴰⵔⴻⵜⴻⵙ, como adoratorio o santuario. Sin embargo hemos advertido con cierta sorpresa que actualmente muchos pastores utilizan esta palabra al referirse a los túmulos funerarios aborígenes. Por ello, al no ser un enterramiento en cuestión, hemos utilizado el término castellano adoratorio en vez del indígena almogaren ⴰⵍⵎⵓⴳⴰⵔⴻⵏ
b) Hemos omitido el nombre y la situación del yacimiento con la finalidad de preservarlo (por nuestra descripción sólo los aldeanos sean capaces de localizarlo).Y es que hay que tener en cuenta que el patrimonio arqueológico es no solamente de todos los canarios actuales sino también de todos los canarios que aún no han nacido, por lo que hay que tomar toda clase de precauciones para impedir su destrucción.
"DESCRIPCION DEL ADORATORIO"
El yacimiento está situado en una arista montañosa flanqueada por dos barrancos. A lo largo de la arista se suceden, escalonadamente, una serie de pequeñas plataformas rocosas más o menos horizontales, en donde se desarrolla esta estación arqueológica.
Contiene más de sesenta cazoletas - hoyos artificiales en la roca que son conocidos popularmente con el nombre de "queseras" de muy variado tamaño y, asimismo, variada tipología: semiesféricas, cónicas, "planas" e irregulares. También hay canalillos, algunos modestos grabados rupestres, un grabado en forma de cruz, etc.
De todo se hicieron planos y fotografías y se describió literal e individualmente todas estas manifestaciones rupestres. No obstante, ahora sintetizaremos la descripción evitando agobiar a lector con una serie de datos predominantemente geométricos.
Describiremos y numeraremos el yacimiento a partir de su zona más alta. Se inicia (foto número 1) en la pequeña cazoleta cónica número 1, situada en un talud pendiente. De ésta baja un canalillo a la cazoleta número 5, que a su vez vierte en la plataforma que hemos denominado principal, en donde se hayan la mayoría de las "queseras". Algunas cazoletas de esta zona tienen rebosaderos; por el contrario, otras carecen de ellos.
Destacan, en la plataforma principal varias "queseras". Por ejemplo, la número 17 (foto número 2) tiene una planta que fundamentalmente forma un paralelogramo y un círculo unidos entre sí. En cambio, la 19 , muy próxima a la anterior, se aproxima bastante a un antropomorfo (?). Las profundidades de ambas son pequeñas. Las consideramos excepcionales. Otras cazoletas destacadas son las que hemos denominado "serie 37 - 43 - y que consisten en siete "queseras" de planta circular unidas linealmente como los eslabones de una cadena (foto número 3).
En la plataforma siguiente, que se encuentra a unos tres metros hacía abajo, hay otro conjunto de cazoletas que son, no sólo totalmente distintas de las anteriores, sino a cualquiera otras de la isla. Se trata de excavaciones cuya profundidad apenas llega a los tres centímetros, pero de gran superficie, pues alcanzan más de 1.30 centímetros de longitud en sus respectivos ejes principales (foto número 4).
Pero de todas ellas hay una "quesera" la número 53, que consideramos extraordinaria: consiste en una cazoleta múltiple o, mejor, en cuatro cazoletas de diámetro decreciente excavadas sucesivamente una dentro de la otra. Su planta recuerda a varias herraduras y es única en Canarias (foto número 5). Su borde sur está partido. Más abajo están modestos grabados en forma de canalillos caprichosos, hoyuelos, relieves, y líneas que se entrecruzan, todos ellos muy alterados por el paso del tiempo y la constante erosión.
HIPOTESIS
Por un cierto paralelismo con otros yacimientos podemos considerar que se se trata de un adoratorio aborigen, a pesar de la ausencia de materiales muebles. La ausencia de dichos materiales arqueológicos incluso por los alrededores hace pensar que en este lugar no constituyó hábitat prehispánico. Por otro lado , al examinar cuidadosamente la cazoleta número 1 se estimó que por ella manaba agua en otros tiempos, a pesar que hoy día la zona está totalmente seca incluso en un año bueno de lluvias como este de 1979.
Analizando de nuevo la plataforma principal se localizaron tres hendiduras artificiales que sirvieron inequívocamente como desagües de la referida plataforma.
Por todo ello, este numeroso conjunto de cazoletas, de laboriosa ejecución y sin utilidad práctica alguna, podría ser un lugar de culto al agua. En 1974 apuntábamos esta posibilidad al describir el yacimiento conocido como "Pilas de los Canarios". Hoy, cinco años más tarde, a la vista de éste y de algún otro yacimiento descubierto por nosotros en manantiales, podemos afirmar que la hipótesis de dicho culto al agua tiene cada vez mayor grado de probabilidad.
En cualquier caso para este yacimiento es imprescindible el informe de un geólogo experto en los problemas hidrogeológicos de Canarias, informe que hasta el momento no se ha verificado.
INVESTIGACIONES TOPONIMICAS
Dado su gran interés hemos creído conveniente incluir aquí unos comentarios sobre dos topónimos de San Nicolas de Tolentino.
"AJODAR" ⴰⵊⵓⴷⴰⵔ : Hace ya bastantes años en que se viene insistiendo que la "Montaña de Las Lobas" es la histórica "fortaleza de Ajodar ⴰⵊⵓⴷⴰⵔ " donde , como es sabido, los aborígenes grancanarios obtuvieron la más importante victoria militar sobre las tropas invasoras. Sin embargo , tras visitar repetidamente la Montaña, subrayamos que no hay el más mínimo indicio arqueológico para afirmar tal caso. Por el contrario apuntamos la posibilidad de que el nombre antiguo de la misma sea "Montaña de las Loas", entre otras razones porque en su cima existió una cruz.
TIBICENAS ⵜⵉⴱⵉⵙⴻⵏⴰⵙ: Otro dato muy sugestivo - y esta vez positivo - es la confirmación de un importante topónimo todavía en uso: se trata de "las Tibicenas" "Tiobicenas" o "Chobicenas". Y decimos confirmación porque no es la primera vez que esto se señala, pues Sebastián Jiménez Sánchez y Celso Martín de Guzmán habían localizado otros dos lugares que todavía seguían conociéndose por las "las Tibicenas". Sin lugar a dudas la arqueología canaria nos sorprende un día tras otro.
Comisión de Arqueología de Museo Canario
Encarna Artiles Ojeda, Jesús Cantero Sarmiento, Francisco Javier Gil Rodríguez, Francisco Peinado Rodríguez
Boletín informativo Aguayro ⴰⴳⵓⴰⵢⵔⵓ, Julio 1979, Nºº113. Págs. 8,9,10.